Himalaya

Por qué es tan peligroso aterrizar en este aeropuerto

Solo pueden utilizarlo pilotos entrenados. Situada en las profundidades de un valle a 2.235 metros sobre el nivel del mar junto al río Paro y rodeada por las montañas del Himalaya
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 21:48

No se puede afirmar que sea el aeropuerto más peligroso del mundo, pero de lo que sí se trata de uno de los que entrañan mayor dificultad para los pilotos a la hora de realizar las maniobras de aterrizaje.

 

Presente en cualquier listado de aeropuertos “de miedo”, junto a instalaciones como las de Couchevel -en Francia-, con una pista corta con un fuerte desnivel en forma de tobogán; Congonhas, en Sao Paulo, cuyo acceso requiere sobrevolar los edificios de la ciudad, o Svalbard Longyear, en Noruega, cuyas temperaturas extremas hacen del hielo su principal enemigo, entre otros, Paro se ha convertido en todo un reto para los expertos de la aeronáutica.
 

El aeropuerto -el único que recibe vuelos internacionales de todo el país- está construido en un valle, a orillas del río Paro Chu, rodeado de montañas que superan los 2.200 metros de altura.

 

Su ubicación no es un capricho de las autoridades, sino la consecuencia de la accidentada orografía de la zona. Esta característica, unida a unas condiciones climatológicas con frecuencia adversas, hacen que únicamente puedan aterrizar en él un reducido número de pilotos experimentados, debidamente entrenados y acreditados.
 

Los vuelos están restringidos al día -desde el amanecer hasta el ocaso-, durante las horas en las que se cumplen los requisitos que permiten una aproximación visual adecuada y cuando las condiciones meteorológicas son las óptimas.

 

Y es que los pilotos no pueden utilizar el instrumental de vuelo nocturno ni el soporte desde tierra, por lo que llevan a cabo las maniobras basándose exclusivamente en su percepción personal.